39 años, y la frustración a flor de piel.
Huyendo, y ocultando sin saber aún muy bien por qué las ganas de gritarle al mundo (al más lejano y al más cercano), que en general, LA VIDA ES UNA MIERDA.
Sin ilusión y absolutamente revolcada en la decepción.
Siempre buscando respuestas.... que jamás aparecen...
Soy yo.
Esperando... siempre esperando... a que la luz de mi vida se encienda... antes del gran apagón.